Beatriz en el diario LA NACION

Entrevista de LA NACION a la Sra. Zunino
por la nueva edición de "El forro y la etiqueta"


Revista "El forro y la etiqueta" editada por la Sra. Zunino.
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El Acta de Nuestra Independencia, ¿dónde está?

Hoy, corriendo el año 2010, el siguiente artículo no merece ninguna reflexión.Sólo puede dejar atónitos a quienes nos quedaba algo de la ilusión de ver una Patria soberana y ni una pizca de asombro-ante semejante suceso- ya que los argentinos estamos acostumbrándonos a mirar de soslayo los hechos de nuestra historia…



FUENTE : Revista” NOSOTROS para todos” – año 1 –Nº 3 – 1985
Editada y dirigida por Beatriz Zunino


UN SUCESO INCREIBLE DE NUESTRA HISTORIA
Por el Prof. Pedro Oscar Casas

Como es sabido, las actas originales de las sesiones del Congreso de Tucumán no existen. Según lo hemos explicado en varia oportunidades, los textos que se conocen son copias, y en parte la labor del Congreso ha sido reconstruida a través de las páginas de “El Redactor del Congreso Nacional”, de la “Gaceta de Buenos Aires” y otras publicaciones.

A fines de julio de 1816 las autoridades de la ilustre corporación enviaron varios pliegos de suma importancia al gobierno de Buenos Aires por intermedio de un correo militar: el oficial Cayetano Grimau. Dichos documentos consistían en las actas de las sesiones, oficios del gobernador cordobés José Javier Díaz dirigidos a Pueyrredón y –según algunos historiadores- nada menos que el acata original de la Declaración de la Independencia.

El mensajero militar no iba solo, estaba acompañado por un soldado, que el 31 de julio –estando ambos a la sazón en Córdoba- le manifestó la imposibilidad de proseguir la marcha por hallarse enfermo. Grimau, consciente de lo delicado de la misión, le pidió al gobernador que le facilitase un reemplazo, lo que el mandatario hizo “no con buena disposición” –según se desprende del sumario incoado con motivo de estos sucesos- enviándole un soldado que, según advirtió Grimau una vez reiniciada la marcha, carecía de armas.

En el trayecto, al ir de posta en posta, el joven Grimau (se trataba de un hombre de sólo 21 años, siendo su función habitual la de ayudante mayor del comandante del Regimiento Nº 8) se encontró con individuos extraños, uno de ellos un inglés. Grimau estaba a esta altura bastante receloso. Estaba desarmado, puesto que el único sable que tenía se le había roto; también estaba desramado su único guardia que, por otra parte le resultaba sospechoso; para peor, se topaba con sujetos singulares que parecían seguirlo.

El 2 de agosto, alas 10 de la mañana, Grima advirtió que otros viajeros iban cerca de él. Se trataba de los diputados Corro y Molina, acompañados por una comitiva. En determinado momento el personaje inglés subió al coche de los legisladores citados, conversando largamente con ellos. Luego se apeó y, sacando un trabuco, se lo puso al pecho de Grimau exigiéndole la entrega de los pliegos oficiales del Congreso. Fue inútil resistirse ante la amenaza contra su vida. Los papeles pasaron de mano y el inglés se retiró con los diputados. Hasta el soldado abandonó a Grimau, alegando que, producido el despojo de los documentos ya no tenía sentido su presencia.

El suceso estaba enmarcado por circunstancias enigmáticas y confusas. El soldado desertor se reunió finalmente con el extraño inglés y Grimau optó vista la inutilidad de cualquier esfuerzo, por seguir hacia Buenos Aires, informando ante el gobierno de las extraordinarias circunstancias vividas.

Se ordenó, naturalmente, una investigación. Grimau fue arrestado y sometido a proceso militar. Los papeles existentes a este respecto en el Archivo General de la Nación son bastante poco explícitos. La Comisión Militar Permanente –en la cual actuó como juez/fiscal el capitán Manuel J. Cossio- dictó finalmente sentencia, con la firma de Marcos Balcarce, el 8 de noviembre de 1816. Por ella se decretaba la libertad de Grimau, publicándose su inocencia “para que no quede mancillado su honor”.

Se ponía en claro, aparentemente, que el enigmático inglés no era tal, ya que se llamaba José García y era un oficial al servicio de Artigas. Asimismo, que los diputados Corro y Molinas parecían complicados en el asunto. Pero ni en ese entonces ni hoy, a 169 años de aquel escandaloso suceso, pudieron recuperarse los preciosos documentos del Congreso de Tucumán.

En el año 1976 se incrementó la esperanza de poder reunir nuevamente esa valiosa documentación cuando un ciudadano anónimo entabló negociaciones por intermedio del Arzobispo de La Plata , monseñor Antonio José Plaza, afirmando que tenía en su poder varios libros “in folio” que habían pertenecido al mencionado Congreso y que estaba dispuesto a desprenderse de ese material mientras se guardara el anonimato sobre su identidad. Se aceptaron las condiciones pero, lamentablemente, al estudiarse el material entregado se comprobó que si bien el mismo es documentación de la época no pertenecía al Congreso en cuestión. En consecuencia, hasta el día de hoy los argentinos carecemos del acta original de nuestra independencia.

EL GARDEL que no queremos conocer

Con algo del lunfardo de Minguito Tinguitela
y para comprender con el diccionario de Gobelo,
esta nota de Maximiliano (seudónimo) no tiene una sola palabra para dejar de apreciar.

Sólo para los que saben más allá de la fachada histórica que dejaron nuestros personajes -de los famosos o de los célebres- estas letras, más que para despertar el interés de los curiosos, son para enriquecer los conocimientos muertospor la falta de comunicación…



EL GARDEL que no queremos conocer
Por Maximiliano


FUENTE : Revista” NOSOTROS para todos” – año 1 –Nº 2 – 1985 – Editada y dirigida por Beatriz Zunino

El 24 de junio de 1935 –hace exactamente 50 años- cae un avión en Medellín (Colombia), escala del vuelo de Bogotá a Calí,
como es por todos conocido en el accidente muere Carlos Gardel
y sus acompañantes (menos uno).
El desastre inicia uno de los mitos “intocables” de la Argentina ,
tomándose como característica de eterno.
Desaparece el Gardel físico y en ese mismo momento
nace otro Gardel, el mítico.

Su muerte es tan misteriosa como su nacimiento, salvo que de su fallecimiento sabemos con certeza el lugar geográfico. ¿Pero dónde nació? La polémica sigue latente y cada investigador “crea” su teoría. Nosotros propones otra. ¿Nació verdaderamente Gardel? Cuando escuchamos su voz grabada con los sistemas arcaicos de la época, comenzamos a dudar de su existencia.¿Es human haber cantado como él, en ese instante con y con valorizaciones de futuro, que nos hace sentirlo presente?.

El tiempo tiene su tiempo para recordar y en la mayoría de los casos para OLVIDAD. Porque el olvido es parte del tiempo, si no fuera así, sería presente. Y Gardel sigue testarudamente presente en mentes y oídos argentinos, ¿Nació Gardel? No sabemos. ¿Murió Gardel?. Sí sabemos, porque ¡Gardel no murió!. Es parte incluyente de la Argentina y en mayor caso de Buenos Aires. Un noctámbulo tanguero de horas idas y de vinos incitan a la fácil filosofía (filosofía al fin) de bodegón en vías de extinción, de mesa de madera con huellas talladas de pasado; afirma: “Qué me venís con la segunda fundación de Buenos Aires de Juan de Garay”. “A mí batime de la tercera, la de Gardel” ¡No me parles del yoyega!” “Chamuyame del Carlitos”.

Carlos Romualdo Gardex arribó a Buenos Aires cuando fenecía el siglo asado, época inmigración masiva de “tanos” que se radicaban en la Boca , con nostalgias peninsulares
y beleidades de fundar una república Independiente, pero mamá Gardex (Doña Berta) buscó otro lugar, lejos de las canzonetas y más cerca de los “cielitos”, “triunfos” y “vidalas” que partían de las gargantas de los changarines criollos del abasto. Ahí comenzó la niñez del futuro ídolo palpando lo nuestro y estudiado en el Colegio Pio IX teniendo como compañero nada menos que a Ceferino Namuncurá. Dos jovencitos que desconocían su futuro de máximos exponentes del sentir popular. Ambos perduran en el querer de la nacionalidad. La patria no se hace con eslogans inculcados, nace, crece y… perdura en con sentimientos. Porque ella misma, la esencia es lo perdurable con vaticinios de infinito.

Gardel se va formado en ese abasto de rudos peones, con ancestrales arraigos de conocer sus limitaciones cerebrales y no el de “industrializados” inmigrantes de transplantes físicos e ideológicos que se radican en el Riachuelo y de ideas anarquistas. Ese es Gasrdel; ¿francés?., ¿uruguayo?, pero al final argentino, Gardel se hace a la vida tan cerca del Obelisco como la misma distancia que existe de este y la Boca , co la sola diferencia que entre criollos.

Hijo de una viuda, o madre soltera, es el producto lógico de la educación que da la “lleca” a pesar de los frailes que le enseñan a cantar junto a Namuncurá. El uno está para el cielo, el otro se queda acá en la Tierra , pero ambos “eternos”. En las fotos pegadas en los espejos de los colectivos, en el anverso de los almanaques de todos aquellos que no quieren rendirse frente al avance destructor de la propaganda inculcada económicamente. Gardel, Namuncurá y la Virgencita de Luján, tienen y tendrán el “altar” de sensibleras expansiones de sencilleces populares.


Gardel y la política

El, como cualquiera, debe vivir en un momento político, ¿Cuál? La ascensión al poder de la clase media y a los estratos máximos de la vida nacional. Se eleva el cantor en el
mismo momento que el radicalismo. Porque Gardel también es clase popular y, como al yrigoyenismo, porque a él también lo marean las “altas esferas” olvidándose de su sano nacimiento para insensibilizarse co lo fastuoso de los triunfos que en políticas será representado por Alvear. Sí, el Gardel del abasto, de barrio pobre (pero argentino), el de turbio prontuario policial (sin descartar su “naca” en Ushuaia), sigue la evolutiva comparza del tiempo-político. Se acomoda en los desfallecientes “conversas” cantando en los comités y prostíbulos del aristocrático Bartolomé y empieza a quedar más atrás su clase-media radical. Lejos quedó aquello de “soy del partido de todos”… “Pero vayanlo sabiendo SOY HOMBRE DE LEANDRO ALEM”. Ahora Gardel no es más Carlitos, empieza a ser Don Carlos el de la voz que canta al lado de Ruggerito, el del gatillo. Distinta música para un solo fin, el “fraude patriótico”. No piensa más en la explotación de las mujeres como “chomas”, ahora es “macro”, y sigue surgiendo con los cándidos apoyos populares. Está en la “buena” en el “cabaruti” ya no es más “punto” es suya y le juega a ganador sin perder. Se acabó el “rioba” de la “misiadura”, eso qudó atrás, los “robus” le roban la “guitarra” con bandera verde. Terminó el “mus” o el “codillo” y el “feca” fiado por el “galaico”, ahora se coea con la “crema”. Las burbujas del champagne (leerlo como se escribe) y, las “namis diqueras” de la noche porteña afrancesada, hacen ingrato el recuerdo del carlón de “ronga” en el boliche de la esquina. No existe más el abasto. Ahora el Palermo nocturno y el “trocen” de “cajetillas”, “fiolos” y “pebetas” es su mundo. Trasplantado Gardel sigue su vida en un lujo que desconcoció en su niñez, al igual que su Buenos Aires querido, ambos nacieron pobres para convertirse en nuevos ricos. Porque Gardel está de la mano de la ciudad porque es parte de ella y no puede estar ajeno a su evolución. La lujuria, lo fatuo, lo vano, se encarnan en el hijo modesto de la ciudad también modoesta. Son iguales también teniendo el obelisca do cordón umbilical. El “macró” arrabalero corta el cordón y como buen producto del deslumbrante alvearismo la Ciudad Luz en su próxima meta.Deja el disfraz de “esmoquin” que compró de “segunda” en la “cañita” para deslumbrar ala gente “chic” del “trocen” y se empilcha de gaucho como argentino “for export” para la “gilada que la chamuya en francés”. Sus éxitos so superados por más éxitos y el Gardel cantor de prostíbulos y de comités, ahora usa la “gola” para grandes escenarios. Ya no actúa delante del caudillo “pianta-votos”, los reyes son más importantes. Pero no todo ha muerto en él, todavía perdura el “macro” y así engancha a la “jovata” dueña de la fábrica de cigarrillos ingleses “Craven A”. Ella le financiará las películas de Hollywood a otro nuevo Gardel, el refinado, delgado y de jaqué. Se torna,Gardel, autor de las canciones que interpreta, gracias a la “varita mágica” del brasileño Le Pera.

Ha llegado a la cúspide y desde las alturas la perspectiva es distinta, por ello cuando es derocado el presidente Yrigoyen le dedica una “Marcha Patriótica” al triunfante general Uriburu y entonó con reiteración la panegírica “Viva la Patria ” canción que comparaba el golpe de Estado del 6 de setiembre de 1930 con el 25 de Mayo de 1810.

El mimetismo de Gardel explica por qué García Márquez nunca logró conciliar su imagen con su voz, expresando: “Nunca pude creer y no lo creo todavía, que aquel hombre de sonrisa ortopédica, vestido de etiqueta y con el pelo pavimentado, podía ser el mismo que cantaba los tangos más hermosos”.

Pero el pueblo que él olvidó, a él no lo olvida acompañándolo en su majestuoso sepelio. Así y todo, con defectos y virtudes, Gardel sigue siendo el UNICO, quizá porque dentro de casi todos los argentinos existe el espíritu de “ganador” y mirando su foto creemos que nos encontramos ante un espejo.

Futbol: el reverso de la moneda

Todo sigue igual y, a muchos años de que el extinto y legendario
Horacio García Blanco, escribió este artículo (1985-2010)
nos encontramos con un panorama similar o peor,
porque esa realidad de “barbarie” –como él bien la llama-
ya se extendió en forma masiva y entró en los hogares
afectando a todos por igual.
Mientras algunos argentinos se sientan bajo la higuera,
a la espera de una apertura de conciencia global,
otros nos ponemos a trabajar para que la cosa cambie.
Y es responsabilidad de cada cual
ubicarse en la tribuna que más le quede cómoda…



Por Horacio García Blanco
FUENTE : Revista” NOSOTROS para todos”
Año 1 –Nº 1 – 1985 – Editada y dirigida por Beatriz Zunino


Esa imagen sonriente, eufórica, rica en alegría, sana por una victoria limpia, es la que queríamos siempre para nuestro futbol. Esa imagen de los chicos Sub-16 que alcanzaron el título sudamericano. Esa que provocó la conmoción de la gente por ver un futbol distinto, que transpiraba alegría y transmitía creación.

Es que estamos contaminados de violencia, de actitudes sucias y ventajeras, de presiones “competitivas” y de hinchas que no son hinchas, que han encontrado en las tribunas y en las calles que circundan nuestros estadios de futbol, el campo propicio par desatar su propia batalla. La batalla despiadada del robo, del insulto, de la descarga de sus bajos instintos. Una lacra que nos lastima…

Una lacra que cada vez es más grande, que nuclea a más marginados sociales y delincuentes de mayor cuantía. Es mentira que son unos pocos. Ya son muchos, cada vez son más. Antes era simplemente un grupito. Ahora no. Pero además, aun siendo todavía abrumadora minoría los que gestan, hayan cada vez más socios en los que de pronto se encuentran con la posibilidad de descargar su broncas contenidas de tantas frustraciones, de tanto ir barranca abajo en un país que les prometió mucho… y no les dio nada.

Y es entonces que se hacen socios de los “otros”. Aunque después lloren su arrepentimiento, aunque después en sus casas sientan sacudir su alma por la vergüenza de haberse asociado a la barbarie.

Esa es la gran diferencia entre estos y aquellos. Aquellos se ufanan y preparan el asalto próximo. Estos otros no. Estos sufren y se avergüenzan.

Pero… ¿saben una cosa? Tengo miedo que a los chicos también los contamine el medio. Les quite la alegría. Los urja de preocupación de saber que en esta sociedad lo único importante es ganar.

Y muchos de ustedes se estarán preguntando… ¿qué tiene que ver la imagen de los chicos con la violencia en las tribunas? Mucho. Es como el reverso de la moneda.

Los violentos que quisieron seguir su obra de miedo, en los primeros partidos de esta selección, se tuvieron que retirar. No encontraron eco. La gente, la “otra” gente, iba a los estadios para lograr algo que le estaba haciendo mucha falta: divertirse, gozar con el espectáculo. No iba con sus broncas a cuestas. La acción policial hizo lo demás.

Alguna vez los argentinos volveremos a ser como fuimos. ¿Nos dejarán? Ojalá que sí. Y entre otras cosas, volveremos, seguramente que volveremos a los estadios de futbol con la pasión que el futbol ha despertado en nuestro país. Pero sanos de violencias,,. dispuestos a la tristeza por la derrota y a la alegría si nuestro equipo gana. Pero convencidos de que el futbol es un juego. Un lindo juego como el que desplegaban estos chicos del Sub-16. Un juego que transmitiendo su alegría a la tribuna, colaborará para que los delincuentes y violentos se vayan de una vez por todas…

Educación por el arte

Por Beatriz Zunino

FUENTE: Revista y guía de cultura BARRIOS DE ARTE
Marzo 1983 – Año 2 – Nº 7 –Ediciones Hualem

IMEPA es una institución cultural formalmente establecida para el estudio y el reconocimiento de los valores creativos, como fundamento al desarrollo intelectual de quienes –a través del arte- ponen en funcionamiento toda su capacidad creadora, reactivando las posibilidades de manifestarse íntegramente y que deben cumplir tanto el niño como el adulto.

El Sr. RAMON A. LEMA ARAUJO, rector del INSTITUTO MUNICIPAL DE EDUCACION POR EL ARTE, puso de manifiesto la esencial importancia que reviste esta tendencia educativa para la formación íntegra del individuo; haciendo hincapié en la educación del niño y del adolescente, columna fundamental para su posterior desenvolvimiento.

Para tener una idea concisa de la importancia del arte en la educación, debemos primordialmente definirlo: Ella es la forma concreta, aunque subjetiva, que le permite a su cultor vivir y crecer en armónica comunicación con todo lo que es vital para él y puede manifestarlo a través de los versos o las imágenes producto de su imaginación o percepción, logrando –que éste- se sienta ya no aislado del mundo que lo rodea, sino formando parte del mismo.

La enseñanza artística logrará la educación mediante la búsqueda de la forma, despertando y develando las personalidades con la expulsión de toda su fuerza interior.

Si bien cualquier arte es un conocimiento íntimo, es también una aventura que posibilita comunicar la emoción o el pensamiento dándole forma según sea la observación que determinó el deseo de expresarlo. Así, el arte es un placer que tiende a obrar espontáneamente, en un medio donde las exigencias diarias dejan poco margen a la personalidad.